Estirados pero infelices (Parte 1)

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La crisis económica mundial no solo es económica. Me atrevería a decir que fue una de las áreas por donde explotó una crisis mayor: la crisis del ser. Muchos han hablado de esto de diversos modos. Sin embargo, quiero concentrarme ahora, no en la crisis que provocó todas las demás, sino en la crisis económica. ¿Y por qué en esa? Porque es la que ha desestabilizado a muchos en estos días. Los «poderosos», en coordinación con muchos medios de comunicación, comenzaron este gran proyecto de forma silente y astuta. Lo han hecho por años, de a poco, y lo peor, sin que nos demos cuenta. A ver, repasemos un poco nuestra realidad.

Primero nos vendieron las apariencias. Todo tiene que verse bien, bonito, limpio, pero sobre todo perfecto. Pensemos, por ejemplo, en los jóvenes… les sale un barrito en la cara y caen en crisis. ¡No se puede salir a la calle así! ¿Qué dirán mis amigos? ¡Tendré que ponerme una curita! ¡Prefiero que vean la curita al barro desagradable que tengo!

O piensen en una mujer que descubre por primera vez que tiene estrías. ¡Qué estrés! Comienza a usar todos los remedios habidos y por haber. Otro clásico ejemplo son las crisis de muchos hombres y mujeres cuando ven que su piel comienza a arrugarse o, peor aún, a colgar: ¡me tengo que hacer una cirugía urgente!

Por otro lado, encontramos a las chicas que no salen de su casa sin maquillaje. Otras salen sin apenas poder respirar de lo apretada que le queda la faja. ¡Y los hombres no están muy lejos! Porque en este tiempo no está permitido ser gordo(a), feo(a), viejo(a). Tienes que ser: perfecto(a).

¿Y quién define eso? Una vez más, los «poderosos» y los medios de comunicación. Y aquí lo importante es, no lo que ellos dicen, más bien lo que haces tú después de recibir el bombardeo de ideas torcidas que ellos nos venden. Es probable que más de una persona pueda ver este escrito y reaccione alegando: «pero, ¿qué tiene de malo querer verse bien o arreglado; eso solo significa que yo me cuido». A eso respondo con mucho respeto: cuidarse nunca será un problema, es nuestro deber, mas no quieran vender la idea de una falsa felicidad disfrazada de salud y bienestar. Si todos los ejemplos antes mencionados solo promueven salud y bienestar: ¿por qué cada vez la gente se ve más estirada, pero infeliz?

Para Dios eres perfecto como eres y Él hace algo que los demás, probablemente, no harán: amarte sin importar cómo luzcas. Para Dios eres su hijo, su creación más perfecta y amada. ¡Vive feliz como eres y deja que cada etapa de la vida vaya dejando su huella en ti! ¡Ámate tal como eres, con todo lo que tienes y careces! ¡Ámate, porque no hay otro(a) como tú! No permitas que nada ni nadie te haga creer lo contrario.

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