Es más fácil ayudar

Photo by Adrià Crehuet Cano on Unsplash

 

Mientras realizaba mi bachillerato en Sistemas de Oficina, mis profesoras enfatizaban la importancia de brindar un excelente servicio al cliente en todo momento. Cuando llegué al ambiente laboral, me di cuenta que era algo que no siempre era sencillo de lograr. 

Por otro lado, en la iglesia me hablaban del servicio desinteresado a otros como muestra concreta del amor al prójimo. Cosa que, con la práctica diaria, de igual modo descubrí que costaba muchísimo. A pesar de lo que ambas cuestan, es posible comprometerse con ellas, a tal punto de que se conviertan en parte de nuestro estilo de vida.

Desde hace algunas semanas vengo escuchando de más de una persona la incesante queja ante los malos tratos o el mal servicio que reciben en diferentes agencias, oficinas, tiendas, hospitales, instituciones educativas, en fin. Es como un virus colectivo. Sin embargo, en la minoría de los casos la historia concluye con la llegada de un “ángel” que viene a arreglarlo todo.

No sé dónde trabajas o en qué ambientes tengas la posibilidad de servir a otros, lo que sí sé es que puedes convertirte en uno de estos “ángeles” que, en el fondo, son sólo seres humanos que han comprendido que es más fácil hacer el bien.

TODOS la estamos pasando muy difícil en estos días. A todos, el agua nos va subiendo al cuello de forma rápida. Parecería que mientras pasan los días, la vida se nos complica paralelamente a todos. Por eso, mi recomendación es la siguiente: si todos estamos pasándola difícil, entonces todos seamos “ángeles” de los demás. ¡No seas obstáculo! ¡No compliques más las cosas! Sirve de aliciente para los que te rodean. Comencemos a rescatar el verdadero encanto que por años ha caracterizado a los habitantes de nuestra Isla. Rescatemos el servicio desinteresado, la solidaridad sin límites y el amor incondicional del jíbaro puertorriqueño; de aquel jíbaro que deposita su confianza en Dios. De aquel jíbaro trabajador que con poco hacía maravillas porque en todo lo que hacía ponía el corazón.

Las situaciones diarias prometen complicarse cada vez más, es evidente. Pero, según creo en eso, creo también que si nos ayudamos mutuamente podremos salir a flote de esta gran ola que amenaza con hundirnos a todos.Anímate a decir: ¡hoy seré un “ángel” para todo el que se cruce en mi camino! Verás cómo sentirás la riqueza que encierra hacer el bien, servir, ayudar. Renueva este deseo cada mañana y no sólo aportarás a la vida de otros, sino que, además, crecerás a pasos agigantados en tu interior. ¡Ánimo! Hacer la diferencia es un reto, y te invito a que te lances.

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